COMUNICANDO EL EVANGELIO HOY

OPUS DEI

María Magdalena

La relación de Jesús con María Magdalena ha llegado a ser un tópico común cuando se discute si Jesús no fue casado. Algunos de los escritos gnósticos han sido usados para apoyar la afirmación de que María fue la esposa de Cristo. Además, algunos han afirmado que Jesús tenía la intención de que ella encabezara su Iglesia. La evidencia para estas afirmaciones supuestamente reside en unos cuantos pasajes de los escritos gnósticos que muestran una proximidad entre Jesús y María y describen algo de hostilidad hacia ella por parte de San Pedro y San Andrés. Pero estos pasajes, de hecho, no afirman si María y Jesús estuvieron casados o si él tenía la intención de que ella encabezara su Iglesia.

En el Nuevo Testamento, María Magdalena es una prominente discípula de Cristo. Ella es una de las mujeres descritas que acompañaron a Jesús en su misión terrenal después que él expulsara siete demonios de ella (Mc 16:9, Lc 8:1-3). Por muchos siglos se pensó que ella era la mujer no identificada que lavó los pies de Jesús con sus lágrimas y los secó con sus cabellos (Lc 7:36-50). Aunque esta asociación no se hace más, nunca fue un intento para disminuir el recuerdo de María, puesto que el arrepentimiento es el primer paso para cualquier discípulo de Jesús, quien comenzó su ministerio proclamando, “El Reino de Dios está cerca. Arrepiéntase, y crean en el evangelio” (Mc 1:15).

Todos los cuatros evangelios mencionan a María Magdalena como la que estuvo en el Calvario cuando Jesús fue crucificado y la que estuvo presente en su tumba para ser una de los primeros en escuchar sobre su Resurrección. En el Evangelio de San Juan, ella es mostrada como la primera persona en encontrar al Señor Resucitado.

Sin embargo, las afirmaciones hechas acerca de ella en base a los textos gnósticos no pueden ser tomadas seriamente. Primero, los escritos gnósticos son históricamente más distantes del tiempo de los apóstoles y escritos considerablemente después de los cuatro evangelios del Nuevo Testamento. Segundo, la prominencia de María como un discípulo y su proximidad a Jesús es confirmada por los evangelios, no evadida por ellos. Al mismo tiempo, en ningún punto ofrecen sustento a esas aseveraciones infundadas de que Jesús y María estuvieron casados. Jesús también muestra que tiene una proximidad espiritual con varios seguidores: Pedro especialmente; Pedro, Santiago, y Juan juntos; “los discípulos queridos” en el evangelio de San Juan; y Lázaro y sus hermanas Marta y María. Por último el Nuevo Testamento no oculta tensiones entre los apóstoles, especialmente, en un punto, entre Pedro y Pablo. No es probable que se ocultara evidencia de otros conflictos, tales como el alegado entre María y Pedro, si existió.