COMUNICANDO EL EVANGELIO HOY

OPUS DEI

Mujeres en la Iglesia

Los Evangelios cuentan de un grupo de mujeres que acompañaron a Jesús y a los apóstoles. Se muestra a las mujeres como las que quedaron más firmes durante la Pasión que los mismos apóstoles. En todos los cuatro evangelios, las mujeres son la primeras en recibir el anuncio de la Resurrección. Claramente la memoria de estas mujeres fue venerada por la comunidad de la Iglesia primitiva.

Las cartas de San Pablo y los Hechos de los Apóstoles registraron la ayuda brindada por las mujeres para difundir el Evangelio. Las mujeres cuyos nombres aparecen en el Canon Romano testifican la veneración dada a las mártires mujeres así como a los mártires hombres.

Mientras nuevas formas surgieron para que los Cristianos respondieran a la llamada a ser discípulo, las mujeres como también los hombres fundaron grandes comunidades religiosas – Santa Escolástica junto con San Benito en el siglo VI, Santa Clara con San Francisco de Asís en el siglo XIII, y Santa Juana Francisca de Chantal con San Francisco de Sales en el siglo XVII.

Las mujeres renombradas por su piedad ejercieron una poderosa influencia en sus épocas: Santa Catalina de Alejandría en los siglos III y IV, Santa Catalina de Siena en el siglo XIV, y Santa Teresa de Ávila en el siglo XVI.

Tres santas americanas son mujeres que influyeron profundamente la Iglesia en su país: Sta. Francisca Javiera Cabrini, quien atendió las necesidades de los inmigrantes y los menos favorecidos; Sta. Elizabeth Ann Seton, quien es considerada la fundadora del sistema escolar Católico; y Sta. Katherine Drexel, quien dejó una vida de lujo para trabajar con Afroamericanos e Indo-americanos.

Por encima de todo, la Iglesia siempre ha tenido una devoción especial a María, la madre de Jesús, la sierva del Señor, y la discípula perfecta.

Todos estos ejemplos confirman la verdad de que en el seguimiento de Cristo las vidas tanto de mujeres como de hombres enriquecen a la Iglesia con su santidad.