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La Iglesia ante el "Código da Vinci"
DECLARACIÓN DE LA CONFERENCIA DEL
EPISCOPADO MEXICANO
- Desde que se publicó en la
primavera de 2003, la novela «El Código Da
Vinci», de Dan Brown, ha vendido 40 millones de ejemplares:
se puede considerar el «bestseller de la
década».
- La película basada en esa novela
será presentada en el festival de Cannes el
próximo 17 de mayo, y estrenada simultáneamente
en los cines de todo el mundo el viernes 19 de mayo.
- Según
«Newsweek», esta superproducción de
Hollywood, dirigida por Ron Howard y con actores de primera fila (Tom
Hanks, Jean Reno, Audrey Tautou, Alfred Molina, Ian McKellen, etc.)
será el gran evento de 2006. Se estima que 800 millones de
personas acudirán a ver la película.
La trama de «El Código da
Vinci» es la siguiente:
- Jesús se casó con
María Magdalena y tuvo varios hijos. Su descendencia es el
verdadero Santo Grial (sangre de rey = sang real = Santo Grial).
- Cristo confió la Iglesia a
María Magdalena, pero los apóstoles se
confabularon contra ella, y tuvo que escapar a Francia. Desde entonces
el clandestino «Priorato de Sión»
protege a la descendencia de Cristo de los ataques de la Iglesia
Católica, y transmite sus secretos en códigos
ocultos. Por ejemplo, en la «Última
Cena» de Leonardo Da Vinci, la figura junto a Cristo no es el
apóstol Juan sino María Magdalena.
- La novela comienza cuando una
comisión de cardenales presiona al prelado del Opus Dei para
que uno de sus miembros, asesino de profesión, mate a los
últimos descendientes vivos de Cristo.
Las ideas de fondo de «El
Código da Vinci» son:
- Jesús no pensaba ser Dios, ni sus
discípulos lo consideraron divino. La creencia en la
divinidad de Jesucristo fue impuesta por el emperador Constantino en el
Concilio de Nicea del 325.
- Jesús y María
Magdalena representaban la dualidad masculina- femenina (como Marte y
Atenea, Isis y Osiris); los primeros seguidores de Jesús
adoraban «el sagrado femenino», pero luego fue
eliminado, y la Iglesia se hizo misógina.
- La Iglesia se basa sobre una gran mentira:
Cristo era un hombre normal y corriente. Para ocultar la verdad, la
Iglesia ha destruido documentos, ha asesinado a millones de brujas y
herejes, ha manipulado las Escrituras...
La novela «El Código da
Vinci» presenta dos problemas:
- Se trata de una obra de ficción,
en la que todos los personajes de la Iglesia son retratados de manera
odiosa;
- En autor afirma en la
presentación del libro: «Todas las descripciones
de obras de arte, arquitectura, documentos y ritos secretos en esta
novela son verdaderas». En realidad, la obra contiene
numerosísimos errores: de arte, de historia, de
religión y de cultura.
La película agravará la
situación:
- porque esas falsedades llegarán a
muchas más personas (800 millones, o más si luego
concursa para los premios Óscar);
- porque las imágenes son
más poderosas que las palabras, y dejan más
huella;
- porque las películas llegan a las
masas, también a quienes tienen poca formación y
carecen de recursos críticos para distinguir qué
es ficción y qué es realidad;
- porque será utilizada por los
enemigos de la Iglesia para lanzar otras acusaciones y
campañas sobre temas que no tienen que ver con el libro.
¿QUÉ SE PUEDE HACER ANTE
ESTA SITUACIÓN?
Aprovechar la oportunidad para hablar de
Jesucristo y de la Iglesia:
- Muchos católicos bien formados y
practicantes se sentirán ofendidos: hay que saber encauzar
su reacción, de forma serena y constructiva;
- Muchos más católicos
tendrán dudas sobre si lo que dice el libro es verdad:
habrá que intensificar la catequesis, y tocar algunos temas
(pregunten o no pregunten);
- Muchas otras personas hasta ahora
indiferentes sentirán curiosidad de saber más
acerca de la fe: habrá que estar preparados para satisfacer
su interés con una evangelización atractiva.
Además:
- Puede ser una buena ocasión de
trabajar junto a otros creyentes: con ortodoxos y protestantes, porque
el libro y la película ofenden a todos los cristianos; con
judíos y musulmanes (porque es una nueva
manifestación de intolerancia contra quienes tienen una
visión religiosa del mundo); y con intelectuales no
creyentes, que se sienten ofendidos por los numerosos errores
históricos, artísticos, culturales, etc.,
realizados «para ganar dinero».
- Se puede aprovechar para impulsar a
católicos de cierta posición (intelectuales,
periodistas, empresarios, etc.) a que se muevan más y vivan
su fe con más responsabilidad.
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