COMUNICADO DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL PERUANA
La Iglesia ante el Código da Vinci
Habiéndose suscitado opiniones
controvertidas sobre el libro de Dan Brown “El
Código da Vinci” y la reciente
aparición de una versión
cinematográfica, la Conferencia Episcopal Peruana, de
acuerdo con su misión orientadora, desea emitir la siguiente
reflexión para los católicos, cristianos,
musulmanes y judíos, así como para los
intelectuales no creyentes que se sienten ofendidos por los numerosos
errores históricos y artístico-culturales,
creados con la única finalidad de originar grandes ingresos
lucrativos.
La Novela “El Código Da
Vinci” presenta grandes falsedades, entre las que enumeramos
sólo algunas, que respondemos a continuación:
1. Jesús no es Dios. Fue el Emperador
Constantino quien lo deificó en el Concilio de Nicea
(año 325).
Mucho antes de la celebración del
Concilio de Nicea, la Comunidad Cristiana de los primeros tiempos se
basaba en el testimonio de los cuatro evangelistas, los hechos de los
Apóstoles y las cartas de Pablo, Pedro, Santiago, Judas y
Juan revelando inequívocamente que Jesús era
verdaderamente el Hijo de Dios.
2. Jesús se casó con
María Magdalena y tuvo varios hijos. Su descendencia es el
verdadero Santo Grial (sangre de rey =sang real= Santo Grial).
La novela “El Código Da
Vinci” es una obra de ficción en la que todos los
personajes de la Iglesia son retratados de manera tendenciosa y odiosa.
3. Cristo confió la Iglesia a
María Magdalena. Los apóstoles confabularon
contra ella y tuvo que escapar a Francia. Desde entonces el
“Priorato de Sión” protege a los
descendientes de Cristo y transmite sus secretos en códigos
ocultos. Entre ellos se encuentra "La Última Cena" de Leonardo
da Vinci donde la figura, junto a Cristo, no es la de Juan sino la de
María Magdalena.
La novela desvirtúa la obra de
Jesucristo y la Iglesia; ofende a los católicos bien
formados y practicantes; siembra dudas sobre Cristo y la propia
Iglesia; suscita la curiosidad y la duda sobre los misterios
más sagrados de nuestra fe.
4. La Iglesia se basa sobre una gran mentira:
Cristo era un hombre normal y corriente. Para ocultar la verdad, la
Iglesia ha destruido documentos, ha asesinado a millones de brujas y
herejes, ha manipulado las Escrituras...
Todo esto es parte de una novela basada en
intenciones tendenciosas de atacar al cristianismo y lograr grandes
ganancias económicas con la venta de novelas y
filmación de películas, que es lo que en el fondo
les interesa, como tantas otras novelas anteriores que han aparecido en
el pasado.
¿Qué debemos hacer como
católicos?
1. Revalorizar la figura de Jesucristo y de la
Iglesia. Cristo, resucitado de entre los muertos, es la
razón suprema de nuestra fe y es, a su vez, causa de nuestra
propia resurrección.
2. Debemos intensificar nuestra catequesis
sobre nuestra fe, la verdadera historia de Jesús de Nazareth
y la profundidad del misterio pascual.
3. Frente a los embates que pueden provenir de
la cinta cinematográfica sobre el
“Código da Vinci” debemos fortalecer
nuestra fe en Cristo, Único Salvador y Redentor del Mundo y
nuestras convicciones en la Iglesia Católica que
fundó Jesús, el Cristo y que lleva dos mil
años de vigencia espiritual ininterrumpida.
4. La Conferencia Episcopal sitúa
este filme como un ataque sistemático a la Iglesia
Católica que incluye una serie de mentiras y distorsiones
sobre la figura de Cristo y su Iglesia. Asimismo, invita a los
católicos a un juicio crítico en orden a
preservar la verdad histórica y evangélica que
está siendo tan maltratada.
El Evangelio de Judas
1. No, no es una casualidad. El objetivo es
desvirtuar la fe y la sensibilidad de los creyentes, especialmente de
los más sencillos. Poner en duda su creencia fundamental: La
encarnación y la divinidad de Jesús.
2. La Pregunta que hay que formular es la
siguiente: ¿Lastima este evangelio apócrifo la
verdad contenida en los evangelios canónicos de Mateo,
Marcos, Lucas y Juan?
3. La respuesta es No, por las siguientes
razones:
3.1. No se puede demostrar
científicamente que el llamado “Evangelio de
Judas” haya sido escrito en la época
apostólica, ni mucho menos que haya sido escrito por el
mismo Judas Iscariote.
3.2. El “Evangelio de Judas”
se remonta a un escrito de finales del siglo II. En adelante d.C.
3.3. Sin duda es un escrito posterior a los
Evangelios Canónicos, escritos entre los años 50
y 60 d. C. y sobre todo es un escrito posterior a la
predicación apostólica oral.
3.4. Quiere decir, que el “Evangelio
de Judas” aparece cuando los cristianos ya poseen una
doctrina evangélica propia y ya desde esa época
es rechazado como contrario a la sana doctrina, por el testimonio de S.
Ireneo (125-200 d. C, aproximadamente), quien luchó contra
la doctrina gnóstica, que es la que se refleja en el
“Evangelio de Judas”.
3.5. El “Evangelio de Judas”
tiene una temática gnóstica que fue precisamente
una de las doctrinas contra las cuales luchó el cristianismo
de los primeros siglos y que hoy se trata de revivir fuera de un
contexto histórico.
3.6. Los gnósticos atribuyen a Dios
el mal en el mundo y afirman que creó el mundo de un modo
desordenado, y por eso son partidarios de la rehabilitación
de figuras del Antiguo Testamento como Caín, que
mató a su hermano Abel, y Esaú, el hermano mayor
de Jacob, que vendió sus derechos de primogenitura por un
plato de lentejas. Judas entre perfectamente en la visión
gnóstica que muestra que Dios quiere el mal en el mundo.
3.7. La corriente gnóstica
también desprecia la naturaleza corpórea del
hombre, su cuerpo; de ahí que es necesario superar lo
corporal mediante el conocimiento espiritual.
3.8. Esta doctrina gnóstica encaja en
el “evangelio de Judas”, porque según el
mencionado evangelio, Jesús pide a Judas que lo ayuda a
liberarse de su cuerpo diciendo: “sacrificarás el
hombre que se viste”. Según los
gnósticos Jesús se vistió de hombre,
es decir sólo tuvo apariencia del hombre. Luego, el cuerpo
es una prisión de la que hay que liberarse.
3.9. El texto del “evangelio de
Judas” es un atentado auténtico contra la
verdadera humanidad de Cristo. Ven a Cristo como un Dios disfrazado de
hombre y que es prisionero de ese disfraz. La Verdad revelada nos
asegura que Jesucristo es verdadero Dios y verdadero Hombre. El no se
disfrazó de hombre, sino que se hizo hombre, se
encarnó.
3.10. Aceptar como verdad lo que está
contenido en el evangelio de Judas significaría admitir que
Dios infinitamente bueno es malo, es decir, que Dios utiliza a los
hombres para que ellos hagan cosas malas.
3.11. Una cosa es que Dios no vaya contra la
libertad del hombre y permita que el hombre utilice mal su libertad
para el pecado y, otra cosa es que los ulitice para el mal, como es el
pedido a Judas, en este evangelio apócrifo.
4. No debemos perder de vista que:
4.1. Las verdades del cristianismo no nacen en
los escritos evangélicos, sino mas bien que los escritos
evangélicos se fundan en la enseñanza
apostólica, que ya existía mucho antes en forma
de tradición oral viva y, esa Tradición oral
parte del mismo Jesucritos.
4.2. Los escritos Bíblicos,
inspirados por Dios, ven la necesidad de poner por escrito la verdad
revelada, una verdad que podía desvirtuarse debido a falsas
interpretaciones y herejías, como aquella del gnosticismo.
5. Finalmente, el “Evangelio de
Judas” ¿supone un desafío de la Fe de
la Iglesia Católica? ¿Sucumbirán los
cimientos del cristianismo como sugieren algunos medio de prensa?.
Ciertamente que no. El “Evangelio de Judas es un texto
gnóstico que tiene valor histórico si es
verdadero, pero no sugiere ningún desafío para el
cristianismo; y la Iglesia no ha tratado de encubrir este texto ni
otros como dicen Dan Brown, autor del Código Da Vinci y
otros autores de apoyan la teoría de la
conspiración. (todas estas obras tienen como objetivo,
desvirtuar y negociar).
6. La Iglesia no ha ocultado la existencia de
los gnósticos ni sus escritos pero si los ha combatido por
sus grandes errores doctrinales.
7. Jesús prometió el
Espíritu Santo y su presencia hasta el fin de los tiempos y
también dijo que las puertas del mal, del infierno, no
prevalecerán contra la Iglesia (Mt. 16,18).
Lima, 5 de Mayo de 2006.
+ Héctor Miguel Cabrejos Vidarte OFM.
Arzobispo Metropolitano de Trujillo
Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana
+ Juan José Larrañeta
Olleta O. P.
Obispo Vicario Apostólico de Puerto Maldonado
Secretario General de la Conferencia Episcopal