Una productora estadounidense informó
que llevará a la pantalla la novela de Dan Brown
“Código da Vinci” Dicho libro
anticatólico ha sido traducido a decenas de idiomas y
vendido en millones de ejemplares. Teniendo en cuenta que el autor de
la novela mezcla con absoluta libertad datos históricos con
el producto de su imaginación, presentando todo con ropaje
científico, como presidente de la Comisión
Científica de la Conferencia Episcopal Polaca me siento en
la obligación de tomar posición al respecto. Para
millones de personas esta novela es la primera fuente de conocimiento,
y tal vez la única, de la historia de la Iglesia y de la
doctrina cristiana. Presentar estos ámbitos de modo
engañoso puede tener consecuencias muy graves.
La novela encierra al menos las siguientes
falsedades históricas y teológicas:
1. En los principios los cristianos no
creían en la divinidad de Jesucristo. El dogma fue impuesto
por motivos políticos por Constantino en el concilio de
Nicea en el año 325.
2. Jesucristo no vivió el celibato.
Su “mujer” era María Magdalena a
quién confió la dirección de la
Iglesia. Tuvieron descendientes que dieron origen a la
dinastía de los merovingios, con quien el autor hace
coincidir el santo Graal.
3. Jesucristo y Maria Magdalena representaban
según el autor la bipolaridad masculina-femenina (como Marte
y Atenas, Isis y Osiris). Los primeros discípulos
reconocían la divinidad femenina. A esta divinidad femenina
daban y dan culto en la secreta organización llamada
“Orden de Sión” a la que
según el autor pertenecería Leonardo da Vinci.
4. Según el autor, la Iglesia
Católica creada por Constantino en el año 325
persiguió durante siglos a los adoradores de la feminidad.
Por este motivo fueron condenadas a la hoguera miles de brujas, fueron
destruidos todos los “evangelios”
gnósticos dejando sólo cuatro, aquellos que
convenían a la Iglesia. Según el autor de la
novela, la Iglesia trata de impedir que los héroes de la
novela descubran ante el mundo la verdad que han descubierto, esto es
que el Graal son los hijos de Jesús y María
Magdalena y que el primer dios de los “gnósticos
cristianos” era mujer.
Teniendo en cuenta las investigaciones
históricas, hay que decir con toda certeza que los
evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan como otros textos del Nuevo
Testamento tenían total aceptación entre los
primeros cristianos y por ese motivo se introdujeron en el canon de la
Biblia. Estos textos son conocidos en citas muy antiguas y han sido
aceptados por la Iglesia como auténticos. Cabe recordar que
otros textos antiguos (por ejemplo los de Platón o de
Aristóteles) nos han llegado a través de copias
muy posteriores y sin embargo nadie los cuestiona.
Estos textos auténticos que forman
parte de la Biblia presentan a Jesucristo como Dios y que por este
motivo fue crucificado. Sería absurdo que los primeros
cristianos entregaran su vida por alguien que sólo era
hombre. El testimonio de los mártires de los primeros
tiempos, también de los tiempos de Constantino, confirma la
fe de los primeros cristianos en la divinidad de Cristo: precisamente
la autoridad civil romana pretendía que renunciaran a este
aspecto de la fe, dando culto a los dioses romanos.
Junto a los textos canónicos en los
primeros siglos aparecen textos apócrifos (con frecuencia
fruto de la fantasía) teniendo sólo como
telón de fondo la persona y la enseñanza de
Jesucristo. Estos textos con frecuencia se inspiraban en textos paganos
y en sistemas de pensamiento gnósticos, rechazando aquello
que en el cristianismo era difícil de aceptar (por ejemplo
divinidad y celibato de Jesucristo). La popularidad de la novela
“Código da Vinci” en parte es fruto del
afán de lucro y de la búsqueda de popularidad.
Dicha novela recurre a fuentes extrañas a la primitiva
cristiandad. Por desgracia, debido a la ignorancia religiosa este tipo
de libros encuentran aceptación en un público
amplio.
Desechando explicaciones racionales, Dan Brown
y autores parecidos aprovechan ideologías y cultos como New
Age, ocultismo, teorías de confabulación,
neopaganismo, astrología, ideas de las de culturas
orientales e hindúes así como el feminismo para
crear un cuadro sugerente altamente manipulado, que tiene como fin
desacreditar a la Iglesia Católica. En su lugar se glorifica
a la masonería junto con su visión
esotérica del mundo.
En el libro encontramos también
garrafales errores históricos. Por ejemplo los datos sobre
el concilio de Nicea, las cruzadas, la inquisición, la orden
de los templarios o sobre las obras de arte. Con frecuencia a
personajes históricos se les describe con ficticias
biografías.
Parece que la edición de varios
millones y la puesta en pantalla además de desacreditar a la
Iglesia Católica traerá grandes ganancias al
autor y a los editores. Después de la aparición
de este libro creció la venta y la edición de
libros pseudo-científicos sobre la Iglesia, los
gnósticos, la literatura feminista y sobre las diosas
paganas.
Con toda claridad hay que afirmar que estas
iniciativas lucrativas falsean la verdad histórica y
teológica y desde un punto de vista ético no se
pueden justificar y han de ser condenadas.
Además, el fenómeno cuyo
ejemplo es la novela de Dan Brown es un botón de muestra de
una triste realidad, esto es, la actual tendencia a la irracionalidad y
la ruptura con la razón que el cristianismo ha defendido
durante dos milenios.
29 de abril (fiesta de Santa Catalina de Siena)
del 2005.
+ Stanislaw Wielgus
Presidente del Consejo Cienctífico de la Conferencia
Episcopal Polaca.
Obispo de Plock (Polonia)